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LA
MUSICA DE LA MEMORIA,
EN
EL TEATRO DE VERANO ESTUVO EL ESPIRITU DE TOTEM,
OPA, EL KINTO Y EDUARDO MATEO
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Desde
el principio el concierto de Rubén Rada, Charly García
y el Trío Fattoruso en el teatro de Verano fue
considerado como un acontecimiento histórico. Se
trataba, nada menos, de una celebración musical en la
que iban a tomar parte los pioneros del rock
rioplatense, artistas de excepción que desde hace
treinta años vienen moldeando la historia musical en
ambas márgenes del Plata. Y
hasta el impredecible clima otoñal, que por la tarde
había dejado caer algunas gotas, se abstuvo
respetuosamente de toda lluvia durante el concierto,
aunque el frío fue menos considerado.
Con
amabilidad de anfitrión, Rada abrió el concierto y le
cedió el cierre a Charly. Tal como se había anunciado,
el Negro estuvo acompañado por sus compinches del Trío
Fattoruso. Vestido con camisa blanca, pantalón y saco
negro, Rada apareció además con unos apliques que le
otorgaban una larga y trenzada cabellera. "Ahora me
llamo Bob Rada", dijo aludiendo a sus dreadlocks al
estilo Bob Marley. "¿O era ‘Bo’ Rada?",
bromeó.
Con
el Trío Fattoruso como banda Rada prefirió transitar
por su viejo repertorio y prescindir por completo de sus
éxitos recientes. De esta forma el público tuvo la
oportunidad de volver a escuchar temas de Tótem como
Heloísa, Biafra y Dedos o de El Kinto como De este
cielo santo. Tampoco faltaron clásicos como Candombe
para Figari, Montevideo, Ayer te vi o Candombe pa’l
Fatto, en el que participaron los tambores de Lobo Núñez,
Nolé y Foqué. Desde luego Eduardo Mateo también fue
convocado a esta fiesta de la memoria a través de una
canción nada casualmente titulada Amigo lindo del alma,
que Hugo interpretó con una intimidad que eriza la
piel.
Aprovechando
que son viejos conocidos, Rada y los Fatto hicieron
versiones de sus temas bien dentro del espíritu con que
fueron compuestos. Entonces hubo total libertad para que
los Fatto —los tres— hicieran alarde de su
proverbial virtuosismo. No es novedad, pero hay que
consignar la polenta de Francisco Fattoruso tanto en el
bajo como en la guitarra. Lo dicho: el valor del
concierto residió en la posibilidad de volver a
escuchar temas que están en el inconsciente musical de
los uruguayos interpretados en forma
"historicista", para robarle un concepto a la
música académica.
GARCIA.
La segunda parte del show era de García, quien se
presentó con su nueva banda chilena y su inseparable
guitarrista, María Gabriela Epumer. Con inteligente
puesta en escena, los músicos aparecieron todos
sentados sobre sillas dispuestas en un semi círculo (el
Charly al medio y en un sofá), lo otorgó cierta
intimidad al show.
En
la primera parte de su actuación, García también
repasó algunos viejos temas. Por allí pasaron temas
como Promesas sobre el bidet, Seminare, Llorando en el
espejo, Pasajera en trance y hasta Anhedonia, un tema
que casi nunca hace. En la segunda parte se abocó más
a las canciones del nuevo Influencia y hasta hizo Me tiré
por vos. A su vez presentó dos temas nuevos, uno de
ellos, según confesó, dedicado a sí mismo: Cretino.
Como siempre lució unos vestuarios estrafalarios, pero
esta vez agregó un par de auriculares de monitoreo
pintarrajeados de plateado con los que definitivamente
parecía un extraterrestre. Con gran sosiego escénico
(dentro de lo charlymente posible) y concentración
musical, García ofreció un concierto estupendo. En
esto tuvo mucho que ver su nueva banda chilena que es,
en rigor, un power trío de toque sólido y refinado.
A
Charly no le faltó buen humor y repitió su intención
de ser ministro de cultura. Al parecer en su plan de
gobierno se cuentan medidas como la legalización de la
zapatilla, una invasión a Ecuador y la prohibición de
que la gente cumpla más de 15 años.
Más
allá de Charly y Rada lo que todo el casi lleno teatro
de Verano esperaba era el epílogo anunciado: el final a
toda orquesta de Rada, Charly y los Fatto juntos,
tocando temas de Beatles y Shakers tal como se había
prometido. Pues no, eso no ocurrió. Sólo hubo unos
minutos en que Rada compartió el escenario con Charly:
el negro tocó tumbadoras y cantó algunas estrofas de
Los dinosaurios. En un momento Charly le dijo
"vamos rapear" y tocó Rap de las hormigas y
Rap del exilio, ambas suyas, dejando sin muchas
posibilidades de que Rada tuviera protagonismo. Del
anunciado happy end en el que tocaban todos, ni
noticias. El Trío, Rada y Charly, bárbaro. Pero la
torta no tuvo cereza
Fuente:
El Pais (POR GUSTAVO LABORDE) - Emi Music de Uruguay
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