“Estuve
platicando con Alan —a quien considero un genio creativo— de
varias cosas, y casualmente le pregunté, ‘Bueno, ¿en qué más
andas trabajando?’”, recuerda Murphy. “Me contó su idea de
‘La Liga Extraordinaria’, que me pareció brillante. Me envió
un tratamiento que le presenté a Fox, donde estaba haciendo
‘From Hell’, otro proyecto de Moore. Fox respaldó de
inmediato la historia y nos pusimos a desarrollarla en cuestión
de semanas”.
Murphy
y los ejecutivos del estudio recurrieron nuevamente al mundo del
cómic para asegurarse de los servicios del guionista Robinson;
amigo de Moore y un novelista gráfico muy respetado. Robinson
apreció la oportunidad de adaptar para la pantalla el trabajo de
su colega. “Alan tiene la habilidad para analizar personajes ya
existentes y trastrocarlos en su cabeza”, declara Robinson.
“Sus fuentes de información tienen un tono sombrío y hasta
cierto punto amoral, y una sensibilidad muy británica, que me
llamó la atención. Los singulares y disparatados miembros de la
Liga, todos acostumbrados a gobernar supremos en su propio
ambiente, deberán de alguna manera forjar una alianza”.
Los miembros de la Liga aceptan formar parte de esta unión no sin antes que
haya sospechas entre ellos. Quatermain ve a Nemo como una amenaza
anárquica en alta mar, mientras que el capitán naval indio
considera al primero la personificación del odiado imperialismo
británico, que lo llevó a construir y buscar refugio en su
sobresaliente submarino. El inmortal Dorian Grey es el
distanciado ex amante de Mina Harker, mientras que Skinner y el
Dr. Jekyll son inadaptados sociales —mutaciones metafóricas
generadas por avances descuidados y deshonestos de la ciencia y
la tecnología. Una alianza de personas incompatibles, por decir
lo menos.
Sean
Connery comenta, “Un hombre como Allan Quatermain aliado con
Dorian Gray crea una química interesante. Los personajes
contradictorios en esta historia son una mezcla fascinante”.
En la Liga quizás nadie esté más definido por su pasado
que Quatermain, a quien Connery describe como “un personaje
instintivo, chapado a la antigua, representado en una época
distinta”. Alguna
vez un reconocido partidario del gobierno de Su Majestad,
Quatermain es ahora una leyenda decepcionada y desocupada. A
Quatermain lo vemos por primera vez en Nairobi adentro del
polvoriento y asoleado Club Britania; un apacible refugio del
implacable calor africano. En este lugar, británicos expatriados
recuerdan glorias pasadas y beben ginebra en medio de adornos
desgastados que presagian el ocaso del Imperio.
El
brutal megalómano conocido como Fantom tiene todas las
intenciones de acelerar esa decadencia. Al misterioso agente
secreto británico, M (Richard Roxburgh), le corresponde
contraatacar a Fantom con un equipo de singulares individuos, que
recluta a través de incentivos, amenazas o súplicas.
Quatermain
se siente atraído por la oportunidad de pelear, quizás por última
vez, por una buena causa. A Nemo le ofrecen amnistía por cargos
de alta traición, mientras que a Mina Harker la aseguran al
ofrecerle un tratamiento revolucionario para su peculiar condición
médica. Lo mismo sucede con Rodney Skinner, el invisible “ladrón
caballeroso”. Dorian Gray es persuadido por los encantos
femeninos de Mina Harker, con quien espera intimar de la misma
forma como lo hizo antes. Gray no es, sin embargo, el único
interesado en Mina. El atractivo y joven agente del servicio
secreto estadounidense conocido como Sawyer, quien se une a la
Liga espontáneamente, se enamora de inmediato, a pesar de no
estar familiarizado con las tendencias nocturnas de la mujer.
Incluir
a Sawyer en la mezcla fue una de las principales tareas de
Robinson para desarrollar la historia de Alan Moore. Al poco
tiempo, el joven llega a considerar a Quatermain como una figura
paterna, y un vínculo especial que surge entre ellos se
convierte quizás en la relación más importante del grupo.
El
vínculo más dinámico de la historia se da entre las
personalidades ambivalentes del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. La versión
cinematográfica de Hyde es una imponente masa de casi tres
metros de altura con un poder amenazador. Como el alter ego del tímido
y reprimido Dr. Jekyll, quien desea escapar de las extremas
restricciones impuestas sobre los caballeros, Mr. Hyde es una
monstruosidad violenta y desinhibida impulsada por los instintos
más básicos y los deseos más turbios del alma humana.
Una
vez que la Liga se da cuenta de esto, es difícil y peligroso
negarle a un monstruo sus placeres.
Capaz
de aniquilar una multitud de hombres con un mínimo esfuerzo, la
ferocidad de Hyde provoca asombro y miedo entre aquellos que
presencian su desquiciada furia.