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Al llegar los primeros fríos
la piel requiere cuidados diferentes a los que veníamos
proporcionándole durante el verano.
Lo mismo ocurre con el pelo, al que hay que
nutrir y proteger con especial esmero, ya que muchas cabelleras
sufrieron los efectos de la exposición al sol
y al agua salada.
No hay que olvidar que el intenso frío y el
viento sobre todo en esta época otoñal
resecan ese órgano que nos recubre, la piel.
El empleo de cremas nutritivas y humectantes, pero también
hay que tener en cuenta que no se debe bajar el consumo de liquido
diario. Tradicionalmente, el aceite de oliva ingerido, a razón
de una cucharada por la mañana, en ayunas,
resulta sumamente beneficioso para el funcionamiento orgánico
que evidentemente se ve reflejado en la piel.
Otro de los temas que muchas veces aflige a las damas, pero algunas
veces también a los caballeros es cambiar la
tonalidad del cabello.
Es este un deseo completamente legítimo si el
color natural es opaco o si la aparición de
las primeras canas te entristecen.
Hay dos tipos de productos los colorantes: los vegetales y los químicos.
Están también las
coloraciones semi-permanentes que resisten a
varios lavados, desapareciendo poco a poco.
Hay que tener presente, que en el caso de las
coloraciones permanentes, la duración esta
determinada según el crecimiento del cabello
en cada caso particular.
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