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Los nuevos modelos de lencería tienen líneas simples pero no
ahorran en gasas, tules, Lycra y transparencias; se destacan los
culotes, los corpiños con aro y ribetes de encaje y los conjuntos
con estampados llamativos.
En la intimidad todo vale. Por eso los nuevos diseños de ropa
interior, son más sensuales y atrevidos. Tienen mucho encaje en
los bordes y combinan satén con lycra para realzar las formas.
Las enaguas no se quedan atrás. Los corpiños tienen aro y se
juegan por las transparencias.
La elección del corpiño no es tan fácil como parece. Según
estadísticas norteamericanas, ocho de cada diez mujeres ignoran
cual es su talla. El porcentaje llamativo y sin pretender
atribuirle un exacto correlato uruguayo, revela que la tarea de
dar con el modelo mas adecuado no es tan sencilla. Paradoja mayor,
sobre todo ahora cuando excesos y carencias se equilibran gracias
a diseños que obran milagros estéticos.
Es que no basta comprar un corpiño con el número de talle de
otro que haya calzado bien: según el modelo la misma medida puede
tener mayor contorno y menor capacidad en las tasas o a la
inversa.
Además, en este asunto, los números no son tan precisos como en
los zapatos: el busto puede ser asimétrico y si la diferencia
entre ambos senos es muy grande, la lógica indica inclinarse por
el mayor. El otro podrá compensarse con algo de relleno. La forma
del busto varía de mujer a mujer, aunque lleven la misma talla.
También hay que revisar periódicamente la propia, porque la
figura femenina cambia con la subida o perdida de peso, los
períodos menstruales y los embarazos. Cuando después de cierto
tiempo hay que sacarse el corpiño por que el arco hace mucha
presión, o si no se logra llenar un armado, es obvio que la
elección ha sido errada.
En cuanto a los aros, tan en moda actualmente, sirven por igual
para aumentar o reducir. El efecto depende de la moldería y las
telas. La postal del sostén correctamente elegido indica que los
breteles sujetan sin dejar marcas; el contorno luce derecho o
ligeramente mas bajo en la espalda; al frente no hay espacios
libres entre cuerpo y prenda y el centro queda pegado al
esternón. Si las tasas se arrugan, habrá que probar un talle
menos, si emerge demasiada anatomía por los costados, recurrir a
un modelo que cubra más. Una vez que se ha dado con el modelo, el
trabajo sigue: para calzarlo debidamente se deben acomodar los
breteles sobre los hombros, doblar la cintura hacia adelante
para que la tasa se llene totalmente y abrocharlo. Después ya
erguida, se dispone la corredera, se ajustarán los tirantes. Si
la intención es aumentar, se recomiendan los corpiños con aros
que juntan y con almohadillas que, apoyadas a los costados, elevan
el busto. En pos del efecto contrario, la oferta se centra en
modelos con aros y telas mas rígidas que el promedio. Sin
apretar, reducen dos o tres números. Más allá de los recursos
para que el corpiño no asome a la ley, en corsetería, sumar o
restar volumen, tiene que ver con modelos estratégicos. Ver
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