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EL actual modelo cultural tiene una
fuerte influencia en la imagen que los sudamericanos buscan de su
propio cuerpo. La delgadez es un objetivo por lograr y se la
asocia al éxito personal
La delgadez se ha transformado en un bien preciado
socialmente.
Un bien que se asocia con todo lo bueno y positivo que permite
estar a la moda,
Tener éxito con el sexo opuesto y hasta conseguir trabajo. Existe
un prejuicio antigordura instalado en la sociedad que se relaciona
menos con la salud que con la falta de vitalidad, vejez o
vulgaridad. La delgadez es por el contrario modernidad, dinamismo
y juventud.
La publicidad y la presión sociocultural influye fuertemente en
la instalación, sobre todo entre los jóvenes, de pautas de
comportamiento asociadas al predominio del cuerpo como mensaje.
Se percibe, en consecuencia cierta tendencia al exhibicionismo
corporal, en momentos en que el tema de la sexualidad crece en los
adolescentes y el comienzo de la vida sexual se dilata.
Los jóvenes y los no tan jóvenes piensan que, no sólo es
necesario tener un buen cuerpo para sentirse bien, sino que si no
lo tenés no existís.
La Idea omnipotente de pelear contra el tiempo es casi
patológica. Pero otro fenómeno aparece en paralelo. Lo que
tradicionalmente caracteriza lo femenino, el busto o las caderas
redondeadas, tiende a ser desdibujado y reorientado hacia partes
del cuerpo mas neutras desde el punto de vista de la
diferenciación sexual. La cola y sus formas turgentes es algo en
lo que pueden competir ambos sexos. Los componentes corporales
cargados de eroticididad parecen democratizarse. Los pechos
grandes y las buenas piernas han dejado su lugar de privilegio.
En una cultura donde ser deja su lugar al parecer, la imagen que
los demás tienen de mi personalidad no sólo es mas importante
que mi personalidad sino que se confunde con ella.
La presión de la imagen, el autocontrol, el consumo y la crisis
que atraviesa la familia actual son ideas fuertes que, tal vez
ayuden a que la vida cultural pase mas por exhibirse que por el
culto a lo interior. Son necesarios ciertos cambios para prevenir
enfermedades como la patología alimentaria, la drogadicciónm el
alcoholismo, la violencia.
Tal vez la clave está en reemplazar los condicionamientos por
desiciones personales. Es importante entender que la familia es la
que puede lograr una mejor calidad de vida para el hombre y la
mujer de hoy. Pero en definitiva, cada uno tendá que elegir en
que espejo mirarse.
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